FELIZ CUMPLEAÑOS MELOOO
Publicado por Anabel - abril 02, 2026
Hoy subiré una foto a Instagram. Sí, claro. Cumpliré con el trámite social correspondiente. Foto, emoji, corazoncito y a fichar.
Pero mira, no.
Porque nosotras no éramos de eso.
Nosotras éramos de escribir posts eternos, de los que te leías con café en mano y pensabas: “joder, qué intensas”, pero también “ojalá tener esto”. De los de currarse las palabras como si fueran importantes (spoiler: lo son).
Así que aquí estoy. Volviendo a las viejas costumbres. Porque una foto se queda corta. Muy corta para 18 años.
18 años.
Dieciocho.
Que ya no es amistad, es patrimonio histórico.
Porque a ver, ¿en qué momento ha pasado media vida? ¿En qué momento pasamos de ser unas crías a esto? Porque sí, ya somos dos personas que no se cuestionan si la otra va a estar.
Simplemente está.
Y ya.
Yo ya no me imagino no escribirte. No me imagino no mandarte un mensaje. No me imagino que me pase algo y no seas la primera en enterarte. No me imagino no quedar a cenar, no tomar un Starbucks eterno, y el no hablar de absolutamente nada durante horas como si fuera importantísimo.
Que lo es.
Y lo peor (o lo mejor) es que esto ya no tiene vuelta atrás. Porque hemos creado algo que ya no se rompe. Lo hemos probado todo: lo bueno, lo malo, lo absurdo, lo dramático, lo ridículo…
Hemos llorado. Hemos reído. Hemos llorado de risa y nos hemos reído de lo que nos hacía llorar. Hemos tomado decisiones cuestionables (por no decir directamente malas) y aún así aquí seguimos.
Increíble, la verdad.
Y es que da igual la hora, el contexto o el drama. Da igual todo. Porque nosotras no necesitamos explicar mucho. Con un “necesito un café” ya está todo dicho.
Y sí, todo cambia. Nosotras hemos cambiado. Hemos evolucionado. La vida se ha puesto intensa, rara, complicada… pero hay algo que sigue siendo exactamente igual:
tú.
Sigues estando.
Siempre.
Así que no, no tengo nada nuevo que decirte. Llevo 18 años diciéndote lo mismo, básicamente. Pero oye, si algo funciona…
Que te quiero muchísimo. Que quiero seguir viviendo miles de aventuras contigo. Los conciertos, los viajes, las historias surrealistas que parecen inventadas pero no.
Que quiero seguir empujándote fuera de taxis mientras me miras con cara de “en serio” y que cuando yo te digo “lo sé”… y siempre confías.
Eso es fe, y no lo de la iglesia.
Y nada, que por mucho que pase el tiempo, por muchas versiones nuestras que existan…
tú siempre vas a ser Melo.
La de “Cómeme el pomelo”.


0 Comentarios publicados